Debido a las exigencias en la inocuidad alimentaria de una agricultura sostenible, es preciso determinar la concentración de metales pesados como: Arsénico, Mercurio, Cadmio, Cromo, Plomo y Selenio en las matrices de agua, suelo, foliar, fertilizante y enmienda orgánica e inorgánica. Es importante recordar que estos elementos son altamente tóxicos para el medio ambiente y para el ser humano.